domingo, 27 de abril de 2008

sólo soy

Sólo soy una mujer. Me conmuevo con facilidad, tanto que a veces me siento vana, hasta vulgar. No es algo planeado, pues quién pretendería como cometido huir del mundo perceptible a golpe de grito silencioso.

Curiosamente, con facilidad dicen también que conmuevo cuando cuento historias. Seguramente las cuento para mí misma, tal vez para marcar ciertos instantes, momentos que no quiero dejar colgados en el olvido indiferente de mi mente viajera e inestable. Será mi forma de aparentar entereza y control de emociones varias.

Pero... lo cierto, es que me siento como una inocente niña en vías de la inexperta adolescente que fui. Como si una ambigua vuelta atrás visionaria de cambios prevaleciese en mi persona, arrebatándome a veces la coherencia, el sentido práctico de la vida y el dominio de mi yo consciente.

Prometo ir hacia adelante, aunque el infortunio y el desatino empiecen tapándome los oídos, vendándome los ojos... Y acaben tristemente amordazándome a veces.

Realmente, creo que siempre supe mis puntos débiles, mis defectos; a veces disfrazados de absurdas virtudes. Mostrarlos nunca fue motivo para dar rienda suelta al asomo de mis grandes miedos... Hasta ahora, supongo.

1 comentario:

fabián dijo...

aunque mis hormonas me hacen heterosexual, si se pudiera escoger, optaría por ser mujer